"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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domingo 28 Enero 2018
Cuarto Domingo del tiempo ordinario



Deuteronomio 18,15-20.
Moisés dijo al pueblo:
El Se√Īor, tu Dios, te suscitar√° un profeta como yo; lo har√° surgir de entre ustedes, de entre tus hermanos, y es a √©l a quien escuchar√°n.
Esto es precisamente lo que pediste al Se√Īor, tu Dios, en el Horeb, el d√≠a de la asamblea, cuando dijiste: "No quiero seguir escuchando la voz del Se√Īor, mi Dios, ni mirar√© m√°s este gran fuego, porque de lo contrario morir√©".
Entonces el Se√Īor me dijo: "Lo que acaban de decir est√° muy bien.
Por eso, suscitaré entre sus hermanos un profeta semejante a ti, pondré mis palabras en su boca, y él dirá todo lo que yo le ordene.
Al que no escuche mis palabras, las que este profeta pronuncie en mi Nombre, yo mismo le pediré cuenta.
Y si un profeta se atreve a pronunciar en mi Nombre una palabra que yo no le he ordenado decir, o si habla en nombre de otros dioses, ese profeta morir√°".


Salmo 95(94),1-2.6-7.8-9.
¬°Vengan, cantemos con j√ļbilo al Se√Īor,
aclamemos a la Roca que nos salva!
¡Lleguemos hasta él dándole gracias,
aclamemos con m√ļsica al Se√Īor!

¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
¬°Doblemos la rodilla ante el Se√Īor que nos cre√≥!
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros, el pueblo que él apacienta,
las ovejas conducidas por su mano.

Ojal√° hoy escuchen la voz del Se√Īor:
¬ęNo endurezcan su coraz√≥n como en Merib√°,
como en el día de Masá, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron,
aunque hab√≠an visto mis obras.¬Ľ




Carta I de San Pablo a los Corintios 7,32-35.
Hermanos:
Yo quiero que ustedes vivan sin inquietudes. El que no tiene mujer se preocupa de las cosas del Se√Īor, buscando c√≥mo agradar al Se√Īor.
En cambio, el que tiene mujer se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su mujer,
y as√≠ su coraz√≥n est√° dividido. Tambi√©n la mujer soltera, lo mismo que la virgen, se preocupa de las cosas del Se√Īor, tratando de ser santa en el cuerpo y en el esp√≠ritu. La mujer casada, en cambio, se preocupa de las cosas de este mundo, buscando c√≥mo agradar a su marido.
Les he dicho estas cosas para el bien de ustedes, no para ponerles un obst√°culo, sino para que ustedes hagan lo que es m√°s conveniente y se entreguen totalmente al Se√Īor.


Evangelio seg√ļn San Marcos 1,21-28.
Entraron en Cafarna√ļn, y cuando lleg√≥ el s√°bado, Jes√ļs fue a la sinagoga y comenz√≥ a ense√Īar.
Todos estaban asombrados de su ense√Īanza, porque les ense√Īaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar:
"¬ŅQu√© quieres de nosotros, Jes√ļs Nazareno? ¬ŅHas venido para acabar con nosotros? Ya s√© qui√©n eres: el Santo de Dios".
Pero Jes√ļs lo increp√≥, diciendo: "C√°llate y sal de este hombre".
El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese hombre.
Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: "¬ŅQu√© es esto? ¬°Ense√Īa de una manera nueva, llena de autoridad; da √≥rdenes a los esp√≠ritus impuros, y estos le obedecen!".
Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.






 
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