"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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Segundo domingo de Pascua o de la Divina Misericordia

Libro de los Hechos de los Apóstoles 5,12-16.
Los Apóstoles hacían muchos signos y prodigios en el pueblo. Todos solían congregarse unidos en un mismo espíritu, bajo el pórtico de Salomón,
pero ning√ļn otro se atrev√≠a a unirse al grupo de los Ap√≥stoles, aunque el pueblo hablaba muy bien de ellos.
Aumentaba cada vez m√°s el n√ļmero de los que cre√≠an en el Se√Īor, tanto hombres como mujeres.
Y hasta sacaban a los enfermos a las calles, poniéndolos en catres y camillas, para que cuando Pedro pasara, por lo menos su sombra cubriera a alguno de ellos.
La multitud acudía también de las ciudades vecinas a Jerusalén, trayendo enfermos o poseídos por espíritus impuros, y todos quedaban curados.

Salmo 118(117),2-4.22-24.25-27a.
Que lo diga el pueblo de Israel:
¬°es eterno su amor!
Que lo diga la familia de Aarón:
íes eterno su amor!

Que lo digan los que temen al Se√Īor:
¬°es eterno su amor!
La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.

Esto ha sido hecho por el Se√Īor
y es admirable a nuestros ojos.
Este es el d√≠a que hizo el Se√Īor:
alegrémonos y regocijémonos en él.

S√°lvanos, Se√Īor, aseg√ļranos la prosperidad.
¬°Bendito el que viene en nombre del Se√Īor!
Nosotros los bendecimos desde la Casa del Se√Īor:
el Se√Īor es Dios, y √©l nos ilumina¬Ľ.


Apocalipsis 1,9-11a.12-13.17-19.
Yo, Juan, hermano de ustedes, con quienes comparto las tribulaciones, el Reino y la espera perseverante en Jes√ļs, estaba exiliado en la isla de Patmos, a causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jes√ļs.
El D√≠a del Se√Īor fui arrebatado por el Esp√≠ritu y o√≠ detr√°s de m√≠ una voz fuerte como una trompeta, que dec√≠a:
"Escribe en un libro lo que ahora vas a ver, y mándalo a las siete iglesias: a Efeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardes, a Filadelfia y a Laodicea".
Me di vuelta para ver de quién era esa voz que me hablaba, y vi siete candelabros de oro,
y en medio de ellos, a alguien semejante a un Hijo de hombre, revestido de una larga t√ļnica que estaba ce√Īida a su pecho con una faja de oro.
Al ver esto, caí a sus pies, como muerto, pero él, tocándome con su mano derecha, me dijo: "No temas: yo soy el Primero y el Ultimo, el Viviente.
Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre y tengo la llave de la Muerte y del Abismo.
Escribe lo que has visto, lo que sucede ahora y lo que suceder√° en el futuro.

Evangelio seg√ļn San Juan 20,19-31.
Al atardecer de ese mismo d√≠a, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los disc√≠pulos, por temor a los jud√≠os, lleg√≥ Jes√ļs y poni√©ndose en medio de ellos, les dijo: "¬°La paz est√© con ustedes!".
Mientras dec√≠a esto, les mostr√≥ sus manos y su costado. Los disc√≠pulos se llenaron de alegr√≠a cuando vieron al Se√Īor.
Jes√ļs les dijo de nuevo: "¬°La paz est√© con ustedes! Como el Padre me envi√≥ a m√≠, yo tambi√©n los env√≠o a ustedes".
Al decirles esto, sopl√≥ sobre ellos y a√Īadi√≥: "Reciban el Esp√≠ritu Santo.
Los pecados ser√°n perdonados a los que ustedes se los perdonen, y ser√°n retenidos a los que ustedes se los retengan".
Tom√°s, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando lleg√≥ Jes√ļs.
Los otros disc√≠pulos le dijeron: "¬°Hemos visto al Se√Īor!". El les respondi√≥: "Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creer√©".
Ocho d√≠as m√°s tarde, estaban de nuevo los disc√≠pulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tom√°s. Entonces apareci√≥ Jes√ļs, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: "¬°La paz est√© con ustedes!".
Luego dijo a Tomás: "Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe".
Tomas respondi√≥: "¬°Se√Īor m√≠o y Dios m√≠o!".
Jes√ļs le dijo: "Ahora crees, porque me has visto. ¬°Felices los que creen sin haber visto!".
Jes√ļs realiz√≥ adem√°s muchos otros signos en presencia de sus disc√≠pulos, que no se encuentran relatados en este Libro.
Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jes√ļs es el Mes√≠as, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.




Leer el comentario del Evangelio por : Beato Pablo VI
"Los discipulos se llenaron de alegr√≠a al ver al Se√Īor"



 
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