"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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Fiesta de la Sagrada Familia: Jes√ļs, Mar√≠a y Jos√©

Libro de Génesis 15,1-6.21,1-3.
En aquellos d√≠as, la palabra del Se√Īor lleg√≥ a Abr√°m en una visi√≥n, en estos t√©rminos:
"No temas, Abr√°m. Yo soy para ti un escudo. Tu recompensa ser√° muy grande".
"Se√Īor, respondi√≥ Abr√°m, ¬Ņpara qu√© me dar√°s algo, si yo sigo sin tener hijos, y el heredero de mi casa ser√° Eliezer de Damasco?".
Despu√©s a√Īadi√≥: "T√ļ no me has dado un descendiente, y un servidor de mi casa ser√° mi heredero".
Entonces el Se√Īor le dirigi√≥ esta palabra: "No, ese no ser√° tu heredero; tu heredero ser√° alguien que nacer√° de ti.
Luego lo llev√≥ afuera y continu√≥ dici√©ndole: "Mira hacia el cielo y si puedes, cuenta las estrellas". Y a√Īadi√≥: "As√≠ ser√° tu descendencia".
Abr√°m crey√≥ en el Se√Īor, y el Se√Īor se lo tuvo en cuenta para su justificaci√≥n.
El Se√Īor visit√≥ a Sara como lo hab√≠a dicho, y obr√≥ con ella conforme a su promesa.
En el momento anunciado por Dios, Sara concibió y dio un hijo a Abraham, que ya era anciano.
Cuando naci√≥ el ni√Īo que le dio Sara, Abraham le puso el nombre de Isaac.

Salmo 105(104),1-6.8-9.
¬°Den gracias al Se√Īor, invoquen su Nombre,
hagan conocer entre los pueblos sus proezas;
canten al Se√Īor con instrumentos musicales,
pregonen todas sus maravillas!

¡Gloríense en su santo Nombre,
al√©grense los que buscan al Se√Īor!
¬°Recurran al Se√Īor y a su poder,
busquen constantemente su rostro!

recuerden las maravillas que él obró,
sus portentos y los juicios de su boca!
Descendientes de Abraham, su servidor,
hijos de Jacob, su elegido:

El se acuerda eternamente de su alianza,
de la palabra que dio por mil generaciones,
del pacto que selló con Abraham,
del juramento que hizo a Isaac.


Carta a los Hebreos 11,8.11-12.17-19.
Hermanos:
Por la fe, Abraham, obedeciendo al llamado de Dios, partió hacia el lugar que iba a recibir en herencia, sin saber a dónde iba.
También por la fe, Sara recibió el poder de concebir, a pesar de su edad avanzada, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía.
Y por eso, de un solo hombre, y de un hombre ya cercano a la muerte, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como la arena que está a la orilla del mar.
Por la fe, Abraham, cuando fue puesto a prueba, present√≥ a Isaac como ofrenda: √©l ofrec√≠a a su hijo √ļnico, al heredero de las promesas,
a aquel de quien se había anunciado: De Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre.
Y lo ofreció, porque pensaba que Dios tenía poder, aun para resucitar a los muertos. Por eso recuperó a su hijo, y esto fue como un símbolo.

Evangelio seg√ļn San Lucas 2,22-40.
Cuando lleg√≥ el d√≠a fijado por la Ley de Mois√©s para la purificaci√≥n, llevaron al ni√Īo a Jerusal√©n para presentarlo al Se√Īor,
como est√° escrito en la Ley: Todo var√≥n primog√©nito ser√° consagrado al Se√Īor.
Tambi√©n deb√≠an ofrecer en sacrificio un par de t√≥rtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Se√Īor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él
y le hab√≠a revelado que no morir√≠a antes de ver al Mes√≠as del Se√Īor.
Conducido por el mismo Esp√≠ritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jes√ļs llevaron al ni√Īo para cumplir con √©l las prescripciones de la Ley,
Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:
"Ahora, Se√Īor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido,
porque mis ojos han visto la salvación
que preparaste delante de todos los pueblos:
luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel".
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.
Sime√≥n, despu√©s de bendecirlos, dijo a Mar√≠a, la madre: "Este ni√Īo ser√° causa de ca√≠da y de elevaci√≥n para muchos en Israel; ser√° signo de contradicci√≥n,
y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos".
Estaba tambi√©n all√≠ una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en a√Īos, que, casada en su juventud, hab√≠a vivido siete a√Īos con su marido.
Desde entonces hab√≠a permanecido viuda, y ten√≠a ochenta y cuatro a√Īos. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y d√≠a con ayunos y oraciones.
Se present√≥ en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del ni√Īo a todos los que esperaban la redenci√≥n de Jerusal√©n.
Despu√©s de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Se√Īor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea.
El ni√Īo iba creciendo y se fortalec√≠a, lleno de sabidur√≠a, y la gracia de Dios estaba con √©l.



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.




Leer el comentario del Evangelio por : Beata Teresa de Calcuta
¬ęRegresaron a Galilea, a su pueblo de Nazaret¬Ľ



 
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