"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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Viernes de la trigésima cuarta semana del tiempo ordinario

Apocalipsis 20,1-4.11-15.21,1-2.
Yo, Juan, vi que un Angel descendía del cielo, llevando en su mano la llave del Abismo y una enorme cadena.
El captur√≥ al Drag√≥n, la antigua Serpiente -que es el Diablo o Satan√°s- y lo encaden√≥ por mil a√Īos.
Despu√©s lo arroj√≥ al Abismo, lo cerr√≥ con llave y lo sell√≥, para que el Drag√≥n no pudiera seducir a los pueblos paganos hasta que se cumplieran los mil a√Īos. Transcurridos esos mil a√Īos, ser√° soltado por un breve tiempo.
Entonces vi unos tronos, y los que se sentaron en ellos recibieron autoridad para juzgar. Tambi√©n vi las almas de los que hab√≠an sido decapitados a causa del testimonio de Jes√ļs y de la Palabra de Dios, y a todos los que no hab√≠an adorado a la Bestia ni a su imagen, ni hab√≠an recibido su marca en la frente o en la mano. Ellos revivieron y reinaron con Cristo durante mil a√Īos.
Después vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. Ante su presencia, el cielo y la tierra desaparecieron sin dejar rastros.
Y vi a los que hab√≠an muerto, grandes y peque√Īos, de pie delante del trono. Fueron abiertos los libros, y tambi√©n fue abierto el Libro de la Vida; y los que hab√≠an muerto fueron juzgados de acuerdo con el contenido de los libros; cada uno seg√ļn sus obras.
El mar devolvi√≥ a los muertos que guardaba: la Muerte y el Abismo hicieron lo mismo, y cada uno fue juzgado seg√ļn sus obras.
Entonces la Muerte y el Abismo fueron arrojados al estanque de fuego, que es la segunda muerte.
Y los que no estaban inscritos en el Libro de la Vida fueron arrojados al estanque de fuego.
Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más.
Vi la Ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios, embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo.

Salmo 84(83),3.4.5-6a.8a.
Mi alma se consume de deseos
por los atrios del Se√Īor;
mi corazón y mi carne claman ansiosos
por el Dios viviente.

Hasta el gorrión encontró una casa,
y la golondrina tiene un nido
donde poner sus pichones,
junto a tus altares, Se√Īor del universo,
mi Rey y mi Dios.

¬°Felices los que habitan en tu Casa
y te alaban sin cesar!
¬°Felices los que encuentran su fuerza en ti!
Ellos avanzan con vigor siempre creciente.



Evangelio seg√ļn San Lucas 21,29-33.
Jes√ļs hizo a sus disc√≠pulos esta comparaci√≥n:
"Miren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro √°rbol.
Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano.
Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca.
Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto.
El cielo y la tierra pasar√°n, pero mis palabras no pasar√°n."



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.




Leer el comentario del Evangelio por : San Clemente de Roma
¬ęSabed que el reino de Dios est√° cerca¬Ľ



 
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