"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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Fiesta de la Presentaci√≥n del Se√Īor

Libro de Malaquías 3,1-4.
As√≠ habla el Se√Īor Dios.
Yo env√≠o a mi mensajero, para que prepare el camino delante de m√≠. Y en seguida entrar√° en su Templo el Se√Īor que ustedes buscan; y el Angel de la alianza que ustedes desean ya viene, dice el Se√Īor de los ej√©rcitos.
¬ŅQui√©n podr√° soportar el D√≠a de su venida? ¬ŅQui√©n permanecer√° de pie cuando aparezca? Porque √©l es como el fuego del fundidor y como la lej√≠a de los lavanderos.
El se sentar√° para fundir y purificar: purificar√° a los hijos de Lev√≠ y los depurar√° como al oro y la plata; y ellos ser√°n para el Se√Īor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia.
La ofrenda de Jud√° y de Jerusal√©n ser√° agradable al Se√Īor, como en los tiempos pasados, como en los primeros a√Īos.

Salmo 24(23),7.8.9.10.
¬°Puertas, levanten sus dinteles,
lev√°ntense, puertas eternas,
para que entre el Rey de la gloria!

¬ŅY qui√©n es ese Rey de la gloria?
Es el Se√Īor, el fuerte, el poderoso,
el Se√Īor poderoso en los combates.

¬°Puertas, levanten sus dinteles,
lev√°ntense, puertas eternas,
para que entre el Rey de la gloria!

¬ŅY qui√©n es ese Rey de la gloria?
El Rey de la gloria es
el Se√Īor de los ej√©rcitos.



Carta a los Hebreos 2,14-18.
Hermanos:
Ya que los hijos tienen una misma sangre y una misma carne, él también debía participar de esa condición, para reducir a la impotencia, mediante su muerte, a aquel que tenía el dominio de la muerte, es decir, al demonio,
y liberar de este modo a todos los que vivían completamente esclavizados por el temor de la muerte.
Porque él no vino para socorrer a los ángeles, sino a los descendientes de Abraham.
En consecuencia, debió hacerse semejante en todo a sus hermanos, para llegar a ser un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel en el servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo.
Y por haber experimentado personalmente la prueba y el sufrimiento, él puede ayudar a aquellos que están sometidos a la prueba.

Evangelio seg√ļn San Lucas 2,22-40.
Cuando lleg√≥ el d√≠a fijado por la Ley de Mois√©s para la purificaci√≥n, llevaron al ni√Īo a Jerusal√©n para presentarlo al Se√Īor,
como est√° escrito en la Ley: Todo var√≥n primog√©nito ser√° consagrado al Se√Īor.
Tambi√©n deb√≠an ofrecer en sacrificio un par de t√≥rtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Se√Īor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él
y le hab√≠a revelado que no morir√≠a antes de ver al Mes√≠as del Se√Īor.
Conducido por el mismo Esp√≠ritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jes√ļs llevaron al ni√Īo para cumplir con √©l las prescripciones de la Ley,
Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:
"Ahora, Se√Īor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido,
porque mis ojos han visto la salvación
que preparaste delante de todos los pueblos:
luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel".
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.
Sime√≥n, despu√©s de bendecirlos, dijo a Mar√≠a, la madre: "Este ni√Īo ser√° causa de ca√≠da y de elevaci√≥n para muchos en Israel; ser√° signo de contradicci√≥n,
y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos".
Estaba tambi√©n all√≠ una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en a√Īos, que, casada en su juventud, hab√≠a vivido siete a√Īos con su marido.
Desde entonces hab√≠a permanecido viuda, y ten√≠a ochenta y cuatro a√Īos. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y d√≠a con ayunos y oraciones.
Se present√≥ en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del ni√Īo a todos los que esperaban la redenci√≥n de Jerusal√©n.
Despu√©s de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Se√Īor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea.
El ni√Īo iba creciendo y se fortalec√≠a, lleno de sabidur√≠a, y la gracia de Dios estaba con √©l.



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.




Leer el comentario del Evangelio por : Beato Guerrico de Igny
‚ÄúLuz para alumbrar a las naciones‚ÄĚ



 
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