"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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Vigésimo segundo Domingo del tiempo ordinario

Deuteronomio 4,1-2.6-8.
Moisés habló al pueblo, diciendo:
"Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las leyes que yo les ense√Īo para que las pongan en pr√°ctica. As√≠ ustedes vivir√°n y entrar√°n a tomar posesi√≥n de la tierra que les da el Se√Īor, el Dios de sus padres.
No a√Īadan ni quiten nada de lo que yo les ordeno. Observen los mandamientos del Se√Īor, su Dios, tal como yo se los prescribo.
Obsérvenlos y pónganlos en práctica, porque así serán sabios y prudentes a los ojos de los pueblos, que al oir todas estas leyes, dirán: "¡Realmente es un pueblo sabio y prudente esta gran nación!".
¬ŅExiste acaso una naci√≥n tan grande que tenga sus dioses cerca de ella, como el Se√Īor, nuestro Dios, est√° cerca de nosotros siempre que lo invocamos?.
¬ŅY qu√© gran naci√≥n tiene preceptos y costumbres tan justas como esta Ley que hoy promulgo en presencia de ustedes?.

Salmo 15(14),2-3a.3cd-4ab.4-5.
El que procede rectamente
y practica la justicia;
el que dice la verdad de corazón

y no calumnia con su lengua.
ni agravia a su vecino,


el que no estima a quien Dios reprueba
y honra a los que temen al Se√Īor.
el que no estima a quien Dios reprueba

y honra a los que temen al Se√Īor.
El que no se retracta de lo que juró,
aunque salga perjudicado;

el que no presta su dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que procede así, nunca vacilará.


Epístola de Santiago 1,17-18.21b-22.27.
Todo lo que es bueno y perfecto es un don de lo alto y desciende del Padre de los astros luminosos, en quien no hay cambio ni sombra de declinación.
El ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como las primicias de su creación.
Dejen de lado, entonces, toda impureza y todo resto de maldad, y reciban con docilidad la Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos.
Pongan en pr√°ctica la Palabra y no se contenten s√≥lo con o√≠rla, de manera que se enga√Īen a ustedes mismos.
La religiosidad pura y sin mancha delante de Dios, nuestro Padre, consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas cuando están necesitados, y en no contaminarse con el mundo.

Evangelio seg√ļn San Marcos 7,1-8.14-15.21-23.
Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusal√©n se acercaron a Jes√ļs,
y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar.
Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados;
y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.
Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jes√ļs: "¬ŅPor qu√© tus disc√≠pulos no proceden de acuerdo con la tradici√≥n de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?".
El les respondió: "¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
En vano me rinde culto: las doctrinas que ense√Īan no son sino preceptos humanos.
Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres".
Y Jes√ļs, llamando otra vez a la gente, les dijo: "Esc√ļchenme todos y enti√©ndanlo bien.
Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre.
Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios,
los adulterios, la avaricia, la maldad, los enga√Īos, las deshonestidades, la envidia, la difamaci√≥n, el orgullo, el desatino.
Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre".



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.




Leer el comentario del Evangelio por : Concilio Vaticano II
"En el interior del coraz√≥n del hombre": ¬ŅEl coraz√≥n de cada hombre, fuente de paz o de guerra?



 
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