"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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 Solemnidad de la Santísima Trinidad

Deuteronomio 4,32-34.39-40.
Preg√ļntale al tiempo pasado, a los d√≠as que te han precedido desde que el Se√Īor cre√≥ al hombre sobre la tierra, si de un extremo al otro del cielo sucedi√≥ alguna vez algo tan admirable o se oy√≥ una cosa semejante.
¬ŅQu√© pueblo oy√≥ la voz de Dios que hablaba desde el fuego, como la o√≠ste t√ļ, y pudo sobrevivir?.
¬ŅO qu√© dios intent√≥ venir a tomar para s√≠ una naci√≥n de en medio de otra, con milagros, signos y prodigios, combatiendo con mano poderosa y brazo fuerte, y realizando tremendas haza√Īas, como el Se√Īor, tu Dios, lo hizo por ustedes en Egipto, delante de tus mismos ojos?.
Reconoce hoy y medita en tu coraz√≥n que el Se√Īor es Dios - all√° arriba, en el cielo y aqu√≠ abajo, en la tierra - y no hay otro.
- Observa los preceptos y los mandamientos que hoy te prescribo. As√≠ ser√°s feliz, t√ļ y tus hijos despu√©s de ti, y vivir√°s mucho tiempo en la tierra que el Se√Īor, tu Dios, te da para siempre.

Salmo 33(32),4-5.6.9.18-19.20.22.
Porque la palabra del Se√Īor es recta
y él obra siempre con lealtad;
él ama la justicia y el derecho,
y la tierra est√° llena de su amor.

La palabra del Se√Īor hizo el cielo,
y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales;
porque él lo dijo, y el mundo existió,
él dio una orden, y todo subsiste.

Los ojos del Se√Īor est√°n fijos sobre sus fieles,
sobre los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

Nuestra alma espera en el Se√Īor;
él es nuestra ayuda y nuestro escudo.
Se√Īor, que tu amor descienda sobre nosotros,
conforme a la esperanza que tenemos en ti.


Carta de San Pablo a los Romanos 8,14-17.
Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.
Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios ¡Abba!, es decir, ¡Padre!
El mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios.
Y si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él.

Evangelio seg√ļn San Mateo 28,16-20.
En aquel tiempo, los once disc√≠pulos fueron a Galilea, a la monta√Īa donde Jes√ļs los hab√≠a citado.
Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron.
Acerc√°ndose, Jes√ļs les dijo: "Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra.
Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
y ense√Ī√°ndoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estar√© siempre con ustedes hasta el fin del mundo".



Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.




Leer el comentario del Evangelio por : San Basilio
"Danos a profesar la verdadera fe reconociendo la gloria de eterna Trinidad" (colecta)



 
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