"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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Sexto Domingo del tiempo ordinario
Leer el comentario del Evangelio por
Santa Teresa de √Āvila (1515-1582), carmelita descalza y doctora de la Iglesia
Libro de la Vida, cap. 25, 17-18

¬ęSi quieres, puedes¬Ľ

        ¬°Oh Se√Īor m√≠o, c√≥mo sois Vos el amigo verdadero; y como poderoso, cuando quer√©is pod√©is, y nunca dej√°is de querer si os quieren! ¬°Alaben os todas las cosas, Se√Īor del mundo! ¬°Oh, qui√©n diese voces por √©l, para decir cu√°n fiel sois a vuestros amigos! Todas las cosas faltan; Vos Se√Īor de todas ellas, nunca falt√°is.
        Poco es lo que dej√°is padecer a quien os ama. ¬°Oh Se√Īor m√≠o!, ¬°qu√© delicada y pulida y sabrosamente los sab√©is tratar! ¬°Qui√©n nunca se hubiera detenido en amar a nadie sino a Vos! Parece, Se√Īor, que prob√°is con rigor a quien os ama, para que en el extremo del trabajo se entienda el mayor extremo de vuestro amor. ¬°Oh Dios m√≠o, qui√©n tuviera entendimiento y letras y nuevas palabras para encarecer vuestras obras como lo entiende mi alma! F√°ltame todo, Se√Īor m√≠o; mas si Vos no me desampar√°is, no os faltar√© yo a Vos...
        Que yo tengo experiencia de la ganancia con que sac√°is a quien s√≥lo en Vos conf√≠a. Pues estando en esta gran fatiga ...,solas estas palabras bastaban para quit√°rmela y quietarme del todo: No hayas miedo, hija, que Yo soy y no te desamparar√©; no temas... Heme aqu√≠ con solas estas palabras sosegada, con fortaleza, con √°nimo, con seguridad, con una quietud y luz que en un punto vi mi alma hecha otra.



 
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