"¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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Viernes de la vigésima octava semana del tiempo ordinario
Leer el comentario del Evangelio por
San Ignacio de Loyola (1491-1556), fundador de la Compañía de Jesús
Carta 17 de noviembre 1555

“No teman”

      Paréceme debería V. decidirse, haciendo lo que puede suavemente. Del resto no se tenga inquietud, dejando a la divina  providencia aquello que la suya no puede disponer. Y si bien es  a Dios grato nuestro esmero y moderada solicitud en proveer a  las cosas que por cargo debemos atender, no le es grata la ansiedad y aflicción de ánimo, porque quiere que nuestra limitación y flaqueza se apoyen en la fortaleza y omnipotencia suya, esperando en su bondad suplirá donde nuestra imperfección falta.

      A quien  trata en muchos negocios, bien que con intención santa y buena, le es necesario resolverse a hacer la parte que podrá, no afligiéndose si no puede cumplirlos todos como desea, y haciendo, según el dictamen de la conciencia, aquello que el hombre puede y debe hacer. Si otras cosas se dejan, precisa haber paciencia y no pensar que pretende Dios Nuestro Señor lo que no puede hacer el hombre, ni por ello quiere que se aflija; y satisfaciendo a Dios, que importa  más que la satisfacción de los hombres, no es necesario mucho  fatigarse; mas, haciendo competente esfuerzo para satisfacer, se deja el resto a quien puede toda cosa que quiere.

      Plega a su divina bondad siempre comunicar la luz de su sapiencia para siempre ver y cumplir su beneplácito en nosotros y en los demás.



 
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