"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



!SUSCRIBIRSE!

Registra su correo (sin cargo)


Confirme su correo

















 

Miércoles de la Octava de Pascua
Leer el comentario del Evangelio por
San Gregorio Magno (c. 540-604), papa y doctor de la Iglesia
Homilía 23 sobre el Evangelio

¬ęSus ojos estaban ciegos y no eran capaces de reconocerlo¬Ľ

      Acab√°is de escucharlo, amados hermanos: dos disc√≠pulos de Jes√ļs iban por el camino y aunque no cre√≠an en √©l, hablaban sin embargo de √©l. El Se√Īor se les apareci√≥ sin present√°rseles bajo una forma que pudieran reconocerle. As√≠ es que el Se√Īor llev√≥ a cabo en lo exterior, a los ojos del cuerpo, lo que en ellos se realizaba en el interior, a los ojos del coraz√≥n. En el interior de s√≠ mismos, los disc√≠pulos amaban y dudaban al mismo tiempo; en lo exterior el Se√Īor se les hizo presente sin manifestarles que era √©l. A los que hablaban de √©l, les ofreci√≥ su presencia; pero a los que dudaban de √©l, les escondi√≥ su familiar aspecto que les hubiera permitido reconocerlo. Intercambi√≥ algunas palabras con ellos, les reproch√≥ su lentitud en comprender, les explic√≥ los misterios de la Santa Escritura que se refer√≠an a √©l. Y sin embargo, para el coraz√≥n de los disc√≠pulos, por su falta de fe, segu√≠a siendo un extra√Īo; hizo, pues, adem√°n de ir m√°s lejos...  La Verdad, siendo simple, nada hizo con doblez, sino que simplemente se manifest√≥ a los disc√≠pulos en su cuerpo de la misma manera que estaba en su esp√≠ritu.

      A trav√©s de esta prueba el Se√Īor quer√≠a ver si los que todav√≠a no le amaban como Dios, al menos, eran capaces de amarle como viajero. La Verdad caminaba con ellos; ellos no pod√≠an, pues, permanecer extra√Īos al amor: le ofrecieron hospitalidad como se hace con un viajero. Porque, por otra parte, nosotros decimos que le ofrecieron hospitalidad siendo as√≠ que est√° escrito: ¬ęLo apremiaron¬Ľ. Este ejemplo nos muestra bien a las claras que no s√≥lo debemos ofrecer hospitalidad a los viandantes, sino que debemos hacerlo de manera apremiante.

      Los disc√≠pulos, pues, ponen la mesa y ofrecen algo para comer; y Dios, a quien no hab√≠an reconocido durante la explicaci√≥n de las Escrituras Santas, le reconocieron al partir el pan. No es, pues, escuchando los mandamientos de Dios que han sido iluminados sino poni√©ndolos en pr√°ctica.



 
©Evangelizo.org 2001-2017