"¬ŅSe√Īor, a qui√©n iremos?. T√ļ tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68



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Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo
Leer el comentario del Evangelio por
Santo Tomás de Aquino (1225-1274), dominico, teólogo, doctor de la Iglesia
Op√ļsculo para la fiesta del Corpus Christi, 57,1-4

El misterio de la eucaristía

¬†¬†¬†¬†El Hijo √ļnico de Dios, queriendo hacernos part√≠cipes de su divinidad, tom√≥ nuestra naturaleza, a fin de que, hecho hombre, divinizase a los hombres. Adem√°s, entreg√≥ por nuestra salvaci√≥n todo cuanto tom√≥ de nosotros. Porque, por nuestra reconciliaci√≥n, ofreci√≥, sobre el altar de la cruz, su cuerpo como v√≠ctima a Dios, su Padre, y derram√≥ su sangre como precio de nuestra libertad y como ba√Īo sagrado que nos lava, para que fu√©semos liberados de una miserable esclavitud y purificados de todos nuestros pecados. Pero, a fin de que guard√°semos por siempre jam√°s en nosotros la memoria de tan gran beneficio, dej√≥ a los fieles, bajo la apariencia de pan y de vino, su cuerpo, para que fuese nuestro alimento, y su sangre, para que fuese nuestra bebida.

¬†¬†¬†¬†¬°Oh banquete precioso y admirable, banquete saludable y lleno de toda suavidad! ¬ŅQu√© puede haber, en efecto, de m√°s precioso que este banquete en el cual no se nos ofrece, para comer, la carne de becerros o de machos cabr√≠os, como se hac√≠a antiguamente, bajo la ley, sino al mismo Cristo, verdadero Dios? No hay ning√ļn sacramento m√°s admirable que √©ste, pues por √©l se borran los pecados, se aumentan las virtudes y se nutre el alma con la abundancia de todos los dones espirituales. Se ofrece, en la Iglesia, por los vivos y por los difuntos, para que a todos aproveche, ya que ha sido establecido para la salvaci√≥n de todos.

¬†¬†¬†¬†Nadie es capaz de expresar la suavidad de este sacramento, en el cual gustamos la suavidad espiritual en su misma fuente y celebramos la memoria del inmenso y sublime amor que Cristo mostr√≥ en su pasi√≥n. Por eso, para que la inmensidad de este amor se imprimiese m√°s profundamente en el coraz√≥n de los fieles, en la √ļltima cena, cuando, despu√©s de celebrar la Pascua con sus disc√≠pulos, iba a pasar de este mundo al Padre (Jn 13,1), Cristo instituy√≥ este sacramento como el memorial perenne de su pasi√≥n, como el cumplimiento de las antiguas figuras y la m√°s maravillosa de sus obras; y lo dej√≥ a los suyos como singular consuelo en las tristezas de su ausencia.



 
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